“Entre la rutina y el alma: descubriendo La tregua"
A
veces la vida parece una oficina gris: los días se repiten, los saludos suenan
automáticos y las horas se alargan como si no quisieran pasar. Pero, de pronto,
algo cambia. Una palabra amable, una mirada nueva, o una historia que nos
recuerda que seguimos vivos. Así me pasó cuando leí La tregua, de Mario Benedetti.
No
es una historia llena de héroes o aventuras. Es la vida común de Martín
Santomé, un hombre cansado que, justo antes de jubilarse, encuentra en el amor
una pausa, una “tregua” en medio de su rutina. Esa sencillez no es casualidad:
forma parte del
, la corriente a la que pertenece la
obra. Benedetti no busca impresionar, sino retratar la vida tal como es: con
sus silencios, sus pequeñas alegrías y sus injusticias cotidianas.
Cada página me recordó que no hace falta que el mundo cambie para que cambie algo en nosotros. A veces, basta con detenerse, respirar y dejarse tocar por la belleza de lo cotidiano. Quizás esa sea la verdadera “tregua” que Benedetti quiso regalarnos: un momento de pausa en medio del ruido, donde el alma puede volver a sentir.

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