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EL BEODO

ya hace cuatro horas que estoy intranquilo

Esta frase proveniente de el libro La tregua de 1960, Mario Benedetti relata un vida gris, monótona y sobre todo de intriga por parte de su personaje principal Martín Santomé, un oficinista próximo a jubilarse que anota en un diario los experiencias y relatos de su existencia rutinaria. Entre tantos días hay una escena que, por su brevedad, y que explica esta intranquilidad,  la del borracho el 21 de febrero. Sin embargo, ese encuentro fugaz contiene una de las revelaciones más crudas y simbólicas de toda la novela. esta esta escena expresa el miedo y la intriga de lo que depara el futuro después de la jubilación de Santomé. 

El Borracho? 

Cuando Santomé caminaba de regreso a casa desde la oficina, sumido en su acostumbrado tedio y tranquilidad por la rutina, es en el transcurso cuando un borracho lo detiene en la calle. No es del típico beodo de discursos delirantes ni de humor vulgar. Tiene, según dice Santomé, “una luz especial en los ojos”. Y, sin rodeos, de manera espontanea le suelta una frase que lo descoloca y lo deja extrañado:

¿Sabés lo que te pasa? Que no vas a ninguna parte. 

Nosotros como narradores podemos pasarlo desapercibido, tomarlo como una anécdota sin importancia, pero pronto confiesa que lleva cuatro horas intranquilo, como si recién hubiera comprendido la verdad de esas palabras. El borracho desaparece, pero deja una herida abierta: la conciencia de la inercia vital de Santomé.



Un mensajero de la verdad? 

En la literatura, el borracho suele representar al marginado social, aquel que habita los márgenes de la lucidez, pero que, precisamente por su delirio, puede decir verdades que los sobrios no se atreven a pronunciar. Benedetti retoma esta idea, su borracho no divaga, no grita, no predica solo dice la verdad en una frase sola frase. Esa verdad es incómoda, decir que le protagonista no va a ninguna parte. Vive sin rumbo, atrapado en la rutina laboral y familiar a la cual el se a acostumbrado , esperando una jubilación que no le promete más que un camino mas sin rumbo. El borracho actúa como una voz del inconsciente, como un alter ego que le revela a Santomé la inutilidad de su existencia antes de que él mismo pueda asumirla. En si,  Podría decirse que este personaje es un profeta involuntario del sinsentido. Su embriaguez le permite acceder, por un instante, a una claridad dolorosa, ver el absurdo de la vida cotidiana.

Un mensajero de la verdad? 

En la literatura, el borracho suele representar al marginado social, aquel que habita los márgenes de la lucidez, pero que, precisamente por su delirio, puede decir verdades que los sobrios no se atreven a pronunciar. Benedetti retoma esta idea, su borracho no divaga, no grita, no predica solo dice la verdad en una frase sola frase. Esa verdad es incómoda, decir que le protagonista no va a ninguna parte. Vive sin rumbo, atrapado en la rutina laboral y familiar a la cual el se a acostumbrado , esperando una jubilación que no le promete más que un camino mas sin rumbo. El borracho actúa como una voz del inconsciente, como un alter ego que le revela a Santomé la inutilidad de su existencia antes de que él mismo pueda asumirla. En si,  Podría decirse que este personaje es un profeta involuntario del sinsentido. Su embriaguez le permite acceder, por un instante, a una claridad dolorosa, ver el absurdo de la vida cotidiana.

El primer golpe de lucidez

Hasta ese momento del diario, Santomé se muestra como un hombre resignado, metódico, incluso satisfecho con su mediocridad. Sin embargo, El encuentro con el borracho marca un punto de inflexión, puesto que, por primera vez siente inquietud, duda, miedo. Una intranquilidad es el germen del cambio que más tarde encarnará Avellaneda. Antes del amor, antes de la tregua, llega la conciencia del vacío. En otras palabras, el borracho no transforma la vida de Santomé, pero la despierta. A partir de ese momento, es donde empezamos a ver nuestras vidas y nuestra rutina de manera crítica . El beodo, en ese sentido, abre la grieta por donde entrará la luz del sentimiento.

Implicaciones

no vas a ninguna parte

El borracho es una figura menor en la trama, pero importante para la interpretación  y simbolismos de la novela.

  • La voz de la conciencia reprimida: lo que Santomé no se atreve a pensar sobre sí mismo. Que toda esa rutina que para el es felicidad en realidad lo deja mas perdido. 
  • El espejo de la sociedad: un reflejo del hombre moderno que sobrevive sin propósito, devorado por la rutina.
  • El anticipo del final: cuando Avellaneda muere, Santomé volverá a estar “sin rumbo”, tal como el borracho le había anunciado.


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